El solar de los sueños, de Hideji Oda

El otro día os hablada de Barrio lejano de Jiro Taniguchi. Pues bien, cuando lo compré me llamó la atención otro tomo que había al lado y cómo valía sólo 4€ también me lo llevé. Este cómic, publicado como el mencionado por Ponent Mon es El solar de los sueños de Hideji Oda, un mangaka que se dedica a crear historias de carácter fantástico, cargadas de metáforas.

Me he encontrado ante un cómic perturbador. Renei, la protagonista, es una estudiante de bellas artes de 22 años que mantiene una relación a escondidas con uno de sus profesores (casado y con una hija pequeña). La muerte de un amigo de la infancia, de su hermano y su mejor amiga del instituto la afligen. Como método de huída se refugia en el mundo de Kû, un lugar inventado donde se reencuentra con estos fallecidos. Cuando era pequeña solía soñar con este mundo, y el sueño continuaba siempre la siguiente vez que dormía, de forma que cuando dormía en el mundo real, despertaba en el de Kû y viceversa. Los sueños han vuelto a aparecer, pero esta vez se mezclan con la realidad. El resultado es confuso, pero eso está bien, pues al fin y al cabo lo que busca Oda es que nos cueste diferencia el sueño de la realidad.

Renei se pregunta continuamente por el sentido de la vida, lo que se refleja en la forma que toma su arte, que consiste en rascar sobre una tela pintada de negro para descubrir lo que hay debajo. El resultado recuerda a una sala del mundo de Kû donde se hallan todas las respuestas. La obra de Renei se basa, tal y como explica oda al final del cómic, en la obra real de Yuko Kawada (¡mirad sus trabajos, son impresionantes!), quién pinta capas de distintos colores sobre el lienzo hasta que queda de color negro y luego raspa para descubrir estos colores ocultos.

El principal problema de este cómic es que intenta hacer entrar con calzador demasiados temas complicados de tratar como son el vacío, la soledad, el acoso escolar, el suicidio, la enfermedad, la locura, el incesto, la infidelidad, el aborto, las relaciones prohibidas, la homosexualidad, la corrupción de menores, la violación y la crueldad en general. Hideji Oda intenta dar un sentido trascendente que queda en algo así como una pueril rabieta propia de un adolescente deprimido.

Además, se echa en falta más profundización en la vida y carácter de los personajes fallecidos que tan importantes eran para Renei, así como en la propia protagonista. El horror vacui de temas con tanta profundidad que cada uno de ellos podría ser tema para una obra separada se le va de las manos al autor.

Es por todo ello que tengo que decir que, aunque la idea de confusión es buena y está lograda (aunque el tema del sueño es un clásico, por lo que tampoco aporta nada nuevo), este cómic ha sido para mí una decepción.

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