Grand Piano, de Eugenio Mira

Grand pianoDesde que vi por primera vez el trailer de Grand Piano he estado deseando ver la película dirigida por el alicantino Eugenio Mira. Dado que la protagoniza Elijah Wood, me sorprendió ver que la película ha sido dirigida por un español y rodada en Cataluña (relativamente cerca de donde vivo, de hecho). Es una buena noticia el darte cuenta de como están cambiando las cosas poco a poco hacia bien para nuestra producción fílmica.

Hecho este inciso, vamos a hablar de mis impresiones respecto a la película. Normalmente no suelo poner trailers al inicio del post, pero hoy haré una excepción, ya que el trailer me atrajo desde un principio y fue el que definitivamente me empujó a ver la película. Para los que aún no lo hayáis visto o necesitéis refrescar la memoria, miradlo primero:

No sé qué tienen los pianos que los hace tan fascinantes, pero desde luego el hecho de que la historia gire alrededor de un piano la hace mucho más interesante. El planteamiento recuerda a La última llamada (Phone Booth), pero rodeado de elegancia y buena música. La imagen de la orquesta y el pianista en un escenario rojo y negro es tan bella, que aunque no varíe demasiado, no te cansas de mirarla y remirarla desde los múltiples ángulos en que se nos muestra. Y como colofón tenemos a los ojos de Elijah Wood, que parecen hechos para mostrar el pánico como ningunos otros.

Belleza, belleza y más belleza son lo que elevan a este film de entre la media. El argumento en cambio es bastante simple y por momentos hasta roza el absurdo. No quiero desvelar gran cosa, así que voy a ser breve: Tom Selznick (Elijah Wood) vuelve a los escenarios tras fracasar hace 5 años interpretando La Cinquiette, la pieza imposible creada por su ya difunto maestro. Debido a ello tiene una gran inseguridad y un pánico escénico que roza la fobia. No obstante ha decidido volver a los escenarios, eso sí, sin interpretar la pieza que lo hizo estrellarse la última vez. Sin embargo hay alguien entre el público decidido a hacer lo que sea para que Selznick la toque otra vez, ahora sin cometer ningún error.

La película deslumbra visualmente, con una escala cromática que se reduce al rojo, ocre, negro y blanco durante gran parte del film y que ayuda a enfatizar el sufrimiento del protagonista. Elijah Wood se sale en que es uno de los mejores papeles que ha hecho hasta ahora. Podemos ver claramente como la angustia del personaje va creciendo, sabemos cuando se le ocurre una idea, tememos por su miedo escénico e intentamos entender junto con él por qué ha de morir si falla al tocar una pieza imposible. El resto de personajes están allí solo para acompañar.

Hay que aplaudir al responsable de la banda sonora de la película, Víctor Reyes. La banda sonora es lo que le da el ritmo a una película en la que, si esto fallara, no habría nada más que hacer. No esperéis ver demasiada acción. Esto no es una película de acción: es una película de crecimiento y de superación, en la que el personaje principal tiene que enfrentarse a los miedos que le impiden avanzar bajo una presión añadida, descubriéndose a sí mismo en el proceso.

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