Ahora me ves, de Louis Leterrier

Ahora me vesAcérquense.  Porque cuanto más crean ver, más fácil será engañarles.” Esta es la premisa con la que empieza el tráiler de Ahora me ves, dirigida por Louis Leterrier  y es la que guía toda la acción de una película en que unos magos actúan como trileros, engañando a la policía, al público y a nosotros mismos continuamente para que lo único que sepamos con certeza es que la pelota nunca está en el vaso que creemos.

El argumento es interesante: cuatro magos reciben una invitación para entrar en una especie de club secreto, pero antes tendrán que unirse bajo el nombre de “Los cuatro jinetes” para pasar una serie de pruebas. Éstas consisten en montar una especie de espectáculos que aprovecharán para actuar de Robin Hood, robando grandes fortunas para repartirlas entre los afectados por la crisis. Los carismáticos ladrones se aprovechan de sus habilidades como coartada: la policía tendría que creer en la magia para acusarlos.

Los actores que representan a los magos (Jesse Eisenberg, Isla Fisher, Woody Harrelson y Dave Franco) se muestran bien sincronizados, lo que destila una especie de buen rollo que consigue que empaticemos con todos ellos. Cada uno de los magos está especializado en un campo diferente, por lo que el equipo tiene un gran potencial. Otro de los problemas es el ridículo papel que se le da a alguien como Morgan Freeman, completamente desaprovechado (enseguida te das cuenta de que lo han puesto ahí como reclamo publicitario) como un frustrado mago retirado cuyo único papel es explicarnos cómo se ha hecho cada uno de los trucos.

La película es entretenida y no aburre en ningún momento. El problema es que promete acción e ingenio y de lo primero tiene mucho, pero de lo segundo no tanto. Cuando vemos el tráiler esperamos ver algo a la altura de El ilusionista pero no lo consigue, pues no llegamos a creernos muchos de los trucos que aparecen en pantalla. Aun así, las intenciones que se esconden tras las acciones de los cuatro magos nos mantienen atentos, esperando desenmascarar al genio que lo ha ideado todo. Le falta esa verosimilitud para acabar de sacar partido a lo que nos plantean.

La falta de verosimilitud viene dada por una exageración de efectos especiales que terminan por saturar. Los trucos que funcionan mejor son los más simples, aquellos que hacen los magos al inicio de la película, cuando aún no trabajan juntos, y en la comisaría, durante los interrogatorios.

En resumen, ésta es una película que decepciona porque de entrada pone el listón muy alto. Aun así es entretenida y te hace pasar una muy buena tarde; eso sí, siempre que vayas dispuesto a dejarte sorprender sin más. Yo, personalmente, me lo he pasado muy bien viéndola.

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El Hobbit: un viaje inesperado, de Peter Jackson

El Hobbit: Un viaje inesperadoUna de las películas más taquilleras de estas fiestas seguramente será El Hobbit: un viaje inesperado. Aunque pueda parecer mentira, hace ya casi una década del estreno de El retorno del rey, la última película de El Señor de los Anillos. Peter Jackson nos lleva de nuevo a la Tierra Media con una nueva saga, esta vez basada en El Hobbit, una precuela que nos cuenta cómo llegó el Anillo Único a manos de Bilbo Bolsón.

El film empieza justo antes de la fiesta de despedida de Bilbo (Martin Freeman) con la que comienza La Comunidad del Anillo. El mediano explica sus aventuras a Frodo a través de una carta donde escribe sus memorias. Y así es como nos desplazamos a 60 años antes, cuando Gandalf el Gris (Ian McKellen) convence a Bilbo para que emprenda un viaje junto a 13 enanos para recuperar el tesoro del reino de Erebor, que se encuentra bajo la custodia del dragón Smaug.

Hay muchos detalles que conectan la película con la trilogía anterior: el cameo de Frodo y la aparición de más personajes como Gandalf, Elron o Galadriel, la reiterada referencia a una oscuridad que algunos creen desaparecida pero que recupera poco a poco su espacio, ciertos paisajes como Rivendel o La Comarca y la atmósfera en general; todo es regreso en este film. Hay momentos que incluso rozan el autoplagio, como la escena en la que Bilbo descubre que el Anillo le hace invisible, que parece calcada de cuando Frodo hace lo propio: un tropiezo y, por arte de magia, el Anillo cae en el dedo, salvándolo de un peligro inminente.

La película está estirada como un chicle. Hacer 3 películas de un sólo libro es excesivo y se nota. Pero las partes exageradamente largas (como la llegada de los enanos a casa de Bilbo) son aderezadas con humor y alternadas con flashbacks explicativos llenos de acción. De este modo consiguen no ralentizar el ritmo y que la película no se haga pesada. En tres horas la película nos presenta a los personajes (aunque los 13 enanos son difíciles de recordar por separado y solamente destaca Thorin Escudo de Roble –Richard Armitage, quien se convierte en un nuevo Aragorn) y justifica a Bilbo en su posición de héroe, ya que únicamente Gandalf cree en él desde un principio.

El mejor momento del film es, sin duda, la aparición de Gollum y el juego de acertijos consiguiente. La escena, llena de tensión y comedia, hace que Bilbo conozca su propia valía.

El Hobbit es una historia que nos cuenta que incluso el más común de los mortales puede llegar a ser un héroe si se lo propone. En la película retrocedemos hasta 2003 para encontrarnos con personajes a los que echábamos de menos, batallas épicas, viajes interminables y lucha entre luz y oscuridad.

 

¡Feliz Navidad!