Top Ten Novelas gráficas favoritas

1. Los surcos del azar, de Paco Roca

2. La broma asesina, de Alan Moore y Brian Bolland

3. Alter y Walter o la verdad invisible, de Pep Brocal

4. La Mondaine 1, de Zidrou y Jordi Lafebre

5. Ardalén, de Miguelanxo Prado

6. Kiosco, de Juan Berrio

7. ¿Quién le zurcía los calcetines al Rey de Prusia mientras estaba en la guerra?, de Zidrou y Roger Ibáñez

8. Miércoles, de Juan Berrio

9. El invierno del dibujante, de Paco Roca

10. Fashion Beast, de Alan Moore, Antony Johnston y Facundo Percio

El Faro, de Paco Roca

El faroHay ciertos autores a los que con tan sólo leer un par de obras ya fijas como un valor seguro en tu estantería. A Paco Roca lo descubrí, como la mayoría de la gente, gracias a la popularidad de Arrugas y no tardé mucho en darme cuenta de que tenía que leer todo lo que pudiera de él. Lo estoy haciendo poco a poco, salteando su lectura con la de otras obras (hay que ir combinando, la lista de libros pendientes crece cada día). Esta vez le ha tocado el turno a El Faro (Astiberri).

El Faro, como cuenta el propio Paco Roca, surge de la historia que le contó el abuelo de una amiga que luchó en la Guerra Civil y tuvo que huir a Francia. El protagonista del cómic es un joven soldado del bando republicano que intenta huir a Francia. Encuentra cobijo en un viejo faro de la costa catalana, donde el farero lo acoge. Ambos convivirán una temporada en el faro, y el anciano intentará transmitir su ilusión por la vida al joven soldado, quién ha perdido la capacidad de soñar en la guerra. El mensaje es claro: “No se puede ir por ahí, a la deriva, sin un sueño”, dice el anciano. Poco a poco, el joven será capaz de soñar y luchar por sus sueños.

El viejo farero nos recuerda una y otra vez los clásicos literarios marinos que nos hicieron soñar de pequeños: piratas, Ulises, Julio Verne, Moby Dick, Gulliver y sirenas nos sumergen en nuestra infancia y consiguen que el personaje nos parezca realmente entrañable. Su empeño por encontrar la isla de Laputa es un claro ejemplo. Todo junto consigue incluso hacerte ver que el mundo puede llegar a ser muy mágico si realmente queremos que lo sea.

La historia tiene un ritmo pausado, como si fuera un cuento. Pero es un cuento de dimensiones épicas en el que se narra el viaje interior de un personaje que se ha visto alejado forzosamente de su hogar. Las continuas referencias a los grandes viajeros de la historia de la literatura se presentan como una referencia obligada para el aprendizaje que debe llevar a cabo el joven soldado, guiado por su mentor. Todos y cada uno de los viajantes descubren que realmente no importa el destino, lo importante es lo que aprendes en el camino mientras no apartes la vista de tu meta. El Faro es un homenaje hacia esa tenacidad de la que hablan los relatos de viajeros y soñadores; un canto a la libertad y a la paz.

Al final de la edición que he leído (la tercera) aparecen unas páginas en las que el mismo Paco Roca nos explica cómo, cada vez que se hace una nueva edición, revisa, corrige y “repeina” sus obras, cambiando aquí y allí algunas viñetas y diálogos. Realmente preocupación para presentar un buen trabajo se nota y sus lectores lo agradecemos. Esto me ha hecho pensar en el último cómic suyo que leí (El invierno del dibujante) y en cómo han cambiado las cosas desde entonces, un tiempo en el que los dibujantes no tenían derechos sobre sus dibujos y las editoriales podían hacer lo que quisieran con los dibujos sin ningún permiso del autor. Precisamente fue la lucha por sus sueños de los cinco dibujantes rebeldes lo que empezó a cambiar la situación hasta llevarnos a donde está ahora. En el fondo todo trata de lo mismo, ¿no?

 

Entradas relacionadas:

Paco Roca. Dibujante ambulante

El invierno del dibujante, de Paco Roca

El invierno del dibujante, de Paco Roca

elinviernodeldibujanteYa hablé de El invierno del dibujante (Astiberri), que quiero leer desde que vi algunas de sus páginas en la exposición “Paco Roca. Dibujante ambulante”. Paco Roca me enamoró a mí y a muchos más con Arrugas, novela gráfica con la que mostró una gran sensibilidad y una capacidad narrativa excepcional.

La historia se sitúa en 1957 y 1958 en la Barcelona triste y oscura de posguerra y gira en torno a la relación entre la editorial de historietas infantiles y juveniles Bruguera y sus dibujantes. Estos, atrapados en unos contratos leoninos, cobraban a tanto por página o por viñeta y perdían los derechos de autor sobre los dibujos y personajes en el momento en que recibían la paga. Los dibujantes no eran considerados artistas, sino peones de una fábrica. En 1957, los mejores dibujantes de la editorial (Giner, Escobar, Cifré, Peñarroya y Conti), hartos de la situación, deciden crear su propia revista. Y así es como nace Tío Vivo, un semanario orientado a un público más adulto. No obstante, la editorial Bruguera consigue asfixiar a la nueva revista  hasta que los dibujantes se ven obligados a volver y a venderla a la editorial.

Se nota el trabajo exhaustivo de documentación que ha realizado Paco Roca, quien nos explica con detalle una historia que no ha vivido, en una época que no ha conocido y en una ciudad que no es la suya. La estructura narrativa es también muy acertada, pues divide la acción en dos líneas temporales: verano de 1957, momento en el que los dibujantes empiezan su proyecto con ilusión, e invierno de 1959, cuando vuelven a la editorial tras su fracaso. Estas dos partes quedan muy diferenciadas gracias al color de las páginas, con una luz más amarillenta en verano y más azulada en invierno, momentos que coinciden con el estado de ánimo de los protagonistas.

El cómic habla de la lucha por la dignidad usurpada por el franquismo y de atreverse a tener aspiraciones en un entorno gris y asfixiante, aunque éstas terminen en derrota. Los diálogo son muy creíbles y el dibujo meticuloso, por lo que he disfrutado muchísimo cada página de esta crónica costumbrista. La lucha por dirigir su propia vida es una metáfora de la lucha incipiente contra el franquismo. Es un relato descorazonador, contado con mucho cariño.

El personaje del señor González, el odiado director de redacción de la editorial, es uno de los más interesantes, pues en él vemos la soledad de un hombre que tuvo que renunciar a sus sueños al ser represaliado por su trabajo como periodista. Su puesto en la editorial lo convierte en alguien odiado por los dibujantes y cada vez más alejado de su familia. Su fracaso es premonición de la derrota de los artistas.

Aunque no he vivido ni de lejos estos años, lo cierto es que he leído desde pequeña las historietas de revistas como TBO, Pulgarcito o Tío Vivo, gracias a algunos que seguían en las estanterías de casa de mis abuelos o en la biblioteca donde iba a hacer deberes cada tarde. Es por eso que realmente me hacía mucha ilusión leer la historia de los dibujantes de personajes como Carpanta, Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón y el Capitán Trueno. Si habéis crecido con estos personajes y os gusta el cómic, salid corriendo a vuestra librería o biblioteca más cercana y haceos con un ejemplar de esta obra maestra. No os decepcionará.

 

Entradas relacionadas:

Paco Roca. Dibujante ambulante

10 libros que compraría en abril si fuera rica

Hoy voy a inaugurar una nueva sección en el blog en la que cada mes haré una lista de diez libros que me gustaría leer. He decidido llamarla “10 libros que compraría si fuera rica” e intentaré hacerla la primera semana de cada mes. Habrá meses en los que haya un poco de todo y habrá otros meses más temáticos, según vea la ocasión. Este mes, aprovechando que este fin de semana es el 31 Salón del Cómic de Barcelona (al que por desgracia no voy a poder ir) lo dedicaré exclusivamente al mundo del cómic.

1. Los chicos que coleccionaban tebeos, de Julián M. Clemente y Helio Mira

Los chicos que coleccionaban tebeos“Antes de Internet, antes de los efectos digitales, antes de los blu-rays y los smartphones, existió otro mundo. Un mundo en que los tebeos se vendían en quioscos, en que nunca sabías qué historia encontrarías en su interior y en que cuatro chicos locos por los cómics emprendieron el camino que les llevaría a convertirse en adultos. Julián M. Clemente se une al guionista y director de cine Helio Mira en una novela íntima, nostálgica y reveladora sobre la generación que creció leyendo, coleccionando, compartiendo y viviendo los cómics de superhéroes en la España de finales de los años ochenta, cuando no parecía haber nada más importante en el mundo.”

Aunque yo nací en los 80 más tardíos y no he vivido esta época, me considero continuadora de la tradición, pues crecí coleccionando primero Mortadelos, luego manga y ahora de todo un poco. La lectura ha sido una de mis pasiones desde muy pequeña y los cómics para mí han sido siempre una forma mucho más relajada de lectura. Me interesa esta novela, llena de nostalgia, porque es de esas que siento que va dirigida a mí. Por lo menos un poquito.

2. El invierno del dibujante, de Paco Roca

“La vida en Bruguera con la dictadura de Franco como telón de fondo y la salida de sus dibujantes estrella para fundar Tío Vivo, una nueva revista que les permitiera conseguir mayores recursos, mantener el control creativo de sus personajes, etc. –lograr una mayor libertad, en definitiva–, como metáfora del régimen franquista, es el marco y la esencia de El invierno del dibujante, obra de Paco Roca, Premio Nacional del Cómic 2008 con Arrugas.

Y es que en la España de 1957 ser historietista era un oficio. No eran artistas, eran obreros de la viñeta. Cobraban a tanto por página (o por viñeta), trabajaban a destajo, siguiendo unos patrones establecidos e inamovibles. Renunciaban a sus originales y a sus derechos de autor a cambio del dinero cobrado. Pero en ese 1957 ocurrió algo que quebró la monotonía y sembró la esperanza. Cinco extraordinarios historietistas, famosos por sus personajes, osaron rebelarse.”

Paco Roca es genial. Me encanta por su estilo de dibujo, pero también por la sensibilidad con la que cuenta sus historias. Esta en concreto, igual que el anterior, me llama la atención porque forma parte de un pasado que, aunque no he vivido ni de lejos, me toca de cerca. He leído cómics de los personajes que protagonizan estas páginas desde bien pequeña, sea encontrando cómics viejos en casa de mis abuelos o en las tardes en la que se suponía que hacía deberes en la biblioteca.

3. Miércoles, de Juan Berrio

Miércoles“Un miércoles cualquiera la aventura diaria nos espera a la vuelta de la esquina. Una comunidad de vecinos, un barrio, una ciudad. Vidas que se cruzan y se descruzan, hilos invisibles de una telaraña que Juan Berrio, con su trazo límpido característico, nos hace ver en todos sus detalles. Miércoles es una historia donde parece que no sucede nada y sin embargo ocurren muchas cosas: cosas pequeñas y cosas grandes. Porque nuestras pequeñas rutinas pueden ser tan apasionantes como una novela policíaca. Y porque lo cotidiano no es otra cosa que lo maravilloso.”

Cada vez me gustan más las historias que nos hablan de lo cotidiano. Te ayudan a ver que una vida normal no tiene porque ser aburrida y que los detalles pequeños pueden hacerlo todo más interesante. Miércoles promete ser un libro reflexivo e interesante, de esos que te hacen valorar mejor las cosas.

4. Guía del mal padre, de Guy Delise

Guía del mal padre

“Tras varios años de viajes por el mundo, que le han inspirado obras como Shenzhen, Pyongyang, Crónicas birmanas y Crónicas de Jerusalén, Guy Delise cambia de registro en esta Guía del mal padre, en la que “todo es casi 100% verdad”. Delisle se muestra a sí mismo como un padre que cuenta a sus hijos historias terroríficas o les da consejos no exentos de surrealismo… El autor quebequés se desata con un humor que ya se anticipaba en sus obras anteriores.”

Éste es otro cómic sobre lo cotidiano pero con sentido del humor. Parcialmente autobiográfico, nos cuenta la historia de un padre que comete continuamente errores bienintencionados, de esos que hacen que uno mismo se dé cabezazos contra la pared.

5. Nina, diario de una adolescente, de Agustina Guerrero

Nina, diario de una adolescente“Nina es ingenua; Nina es inconformista; Nina es un torbellino… Y a sus 16 años, tiene un montón de dudas revoloteando por su cabeza… ¿Es normal sentirse un bicho raro? ¿Cómo puede saber si besa bien? ¿Por qué los adultos hablan otro idioma? ¿En qué quiere convertirse cuando sea mayor? y, en definitiva… ¿encontrará su lugar en el mundo?”

Hace tiempo que sigo el blog de Agustina Guerrero, en el que publica viñetas protagonizadas por ella misma, sobre su vida cotidiana, sus relaciones de pareja y sus pequeños defectos y manías contados con humor. Tengo ganas de ver su propio estilo trasladado a un personaje diferente.

6. Gabo, memorias de una vida mágica, de varios autoresGabo, memorias de una vida mágica

Gabo. Memorias de una vida mágica es la biografía en clave de novela gráfica de una de las figuras más importantes no solo de la literatura latinoamericana, sino universal. Con guion de Óscar Pantoja, e ilustraciones de Miguel Bustos, Felipe Camargo, Tatiana Córdoba y Julián Naranjo, conseguiremos acercarnos un poco más a la vida del joven de Aracataca que se erigió como uno de los literatos más importantes del siglo XX.

Su estética cálida y colorista nos irá llevando por los distintos periodos de la vida del autor de Cien años de soledad, su boda con Mercedes, el gran amor de su vida, la entrega del Nobel en Estocolmo o su paso por París.”

Si te piden una lista de los mejores escritores de literatura hispánica del siglo XX y no incluyes a Gabriel García Márquez es que te lo tienes que hacer mirar. Si te gusta la literatura y el cómic y te gusta saber qué hay detrás de lo escrito, leer una biografía es algo esencial. Pero puedes disfrutar aún más de la biografía si ésta toma forma de novela gráfica, ¿no? Pues eso, imprescindible.

7. El silencio de nuestros amigos, de Mark Long, Jim Demonakos y Nate Powell

El silencio de nuestros amigos“En Texas, en los años 60, una familia blanca de un barrio manifiestamente racista y una familia negra del distrito más pobre superan las barreras raciales de Houston, se sobreponen a la humillación, la degradación y la violencia para lograr la libertad de cinco estudiantes universitarios negros acusados de manera injusta del asesinato de un policía.”

Una historia que nos recuerda cómo ha cambiado el mundo en 50 y lo mucho que aún debe cambiar. Una historia sobre racismo, prejuicios e injusticia basada en hechos reales para que no olvidemos. Y ahora más que nunca, porque con la crisis corremos el peligro de olvidar el mal que puede traer consigo la xenofobia.

8. Cenizas, de Álvaro Ortiz

Cenizas“Tres amigos que no se ven desde hace años, discutiendo dentro de un coche, con un montón de kilómetros por delante hasta una misteriosa cruz marcada en un mapa: ésa es la premisa de Cenizas, la obra más ambiciosa de Álvaro Ortiz.”

Un thriller de esos que amenazan con dejarte pegado al sillón atento hasta que lo terminas. De vez en cuando va bien leer uno de esas obras que te intrigan y te enganchan de principio a fin.

9.  Metamaus, de Art Spiegelman

Metamaus“Metamaus es el libro que cuenta minuciosamente la intrahistoria de Maus, una obra gráfica fascinante sobre el holocausto y la memoria reconocida mundialmente.”

Hace mucho que quiero leerlo. Leí Maus hace cinco o seis años y realmente me impresionó. Es uno de los mejores cómics que he leído nunca. Es imprescindible leerlo, y leer luego a Primo Levi para entender cuánto daño hizo el Holocausto, no sólo a los que murieron, sino también a los supervivientes que llevan el peso de la memoria y de la culpabilidad encima. Metamaus es una deconstrucción del cómic que nos ayuda a entender más sobre uno de los cómics más importantes del siglo XX.

10. Supercómic, de Santiago García (coor.)Supercómic

“Precaución: este libro no es una historia del cómic. Tampoco es una guía de lectura ni una lista de la compra para principiantes. Dios nos libre. Este libro es un conjunto de ensayos lúcidos, heterogéneos y desacomplejados sobre el cómic actual: sobre sus mutaciones fundamentales en todo el mundo a lo largo de los últimos años. Porque el cómic ha cambiado mucho últimamente, y con él sus lectores. Hasta hace unos años, el lector adulto de cómics era casi siempre alguien que vivía en el recuerdo melancólico de sus lecturas infantiles y adolescentes. Ahora, sin embargo, los nuevos lectores adultos compran cómics porque su lectura les resulta tan estimulante y enriquecedora como una novela de Roberto Bolaño, un capítulo de The Wire o la última película de los hermanos Coen. A ellos se dirige este libro.”

Este último no es un cómic, pero es un libro que parece muy interesante sobre el mundo del cómic y los cambios que éste ha sufrido en los últimos años. Es un libro para aquellos que sabemos que el cómic y la novela gráfica no son exclusivamente historietas para niños, sino que hay verdaderas obras de arte y verdaderos artistas en el mundo del cómic, por suerte cada vez mejor valorado.