Top Ten Libros que despertaron mis ganas de viajar

1. El barón rampante, de Italo Calvino

2. De Fukushima a Corfú. Una fábula japonesa, de Carmen Domingo

3. Una mansión en Praga, de Rocío Castrillo

4. El bolígrafo de gel verde, de Eloy Moreno

5. París era una fiesta, de Ernest Hemingway

6. El herbario de las hadas, de Benjamin Lacombe y Sebastien Perez

7. Relatos y recetas. Entre Lión y Barcelona, de VV.AA.

8. Amy y Roger, de Morgan Matson

9. El gourmet solitario, de Jiro Taniguchi y Masayuki Kusumi

10. Viernes, de Santiago Freire y Dani Padrón

Lo que encontré bajo el sofá, de Eloy Moreno

Lo que encontré bajo el sofáCuando leí el primer libro de Eloy Moreno realmente me gustó. Aunque había ciertos problemas como demasiados párrafos de sólo una o dos oraciones, frases bonitas que no decían nada y repeticiones de ciertas estructuras hasta el abuso, ese libro no me dejó indiferente. Conseguía que te replantearas algunas cosas sobre la rutina, la vida y el mejorar cada día. Eloy Moreno apuntaba maneras: sabía emocionar y tenía cosas que decir, aunque le faltaba aprender. Esto y la admirable historia de esfuerzo del propio autor para conseguir ver su novela publicada me llevaron a apuntarme mentalmente estar atenta esperando por si sacaba otro libro para comprobar si mejoraba. Y lo ha hecho: ha sacado otro libro y es mejor.

El libro salió a finales de septiembre y me lo regalaron a inicios de octubre, por mi cumpleaños, aunque no he tenido tiempo para leerlo hasta ahora. El mismo Eloy, que aunque ahora lo publica Planeta, se encarga él mismo de promocionar su libro por internet para mantener el contacto directo con sus lectores; nos mandó un e-mail a varios bloggers para anunciar la próxima salida del libro. Todo un detalle por su parte.

En la sinopsis del libro se dan pocas pistas acerca de lo que ocurre en el libro, así que no voy a revelar mucho más. Simplemente diré que la protagonista es Alicia, una profesora que consigue un trabajo de sustitución en un colegio de Toledo y se traslada a vivir a la ciudad entre semana con su hija, dejando a su marido sólo en su residencia habitual. En estos días conocerá a gente y descubrirá la magia que se esconde entre las viejas paredes de una ciudad llena de leyendas y secretos.

Me ha gustado mucho el recurso que ha usado el autor, saltando de casa en casa y de vida en vida, mostrando así un retrato de nuestra sociedad a partir de una serie de representantes escogidos casi al azar de entre todos los habitantes de la ciudad. Así nos encontramos con retales de la vida de muchas personas normales, que forman un vecindario de pequeñas historias, dramas, alegrías, errores, culpas,… Todo ello irrelevante si lo miramos desde lejos, pero de absoluta prioridad para aquellos que lo viven.

Los temas tratados son cotidianos: el amor, la infidelidad, la amistad, el bullying, la crisis, la corrupción. La tensión entre la lucha contra la monotonía y la voluntad de proteger una relación que peligra, es, como en su anterior libro, una de las grandes preocupaciones de la protagonista. Los personajes se balancean entre la desesperación, la esperanza y la resignación, afrontando los problemas de la vida como ellos creen que deben hacerlo. O no. Nadie es perfecto, todos cometemos errores.

Los capítulos son cortos y están llenos de diálogos, lo que hace la lectura muy rápida y amena. La narración de Alicia en primera persona se alterna con otro narrador omnisciente que nos abre las puertas de los hogares y los corazones que ella no visita.

Si hay algo que Eloy Moreno consigue es hacerme salir de casa y, así como la otra vez acabé haciendo una excursión por la montaña, ahora mismo no veo el momento de hacer una escapada por Toledo para ver con mis propios ojos la ciudad que tan bellamente describe en estas páginas. Toledo se convierte en un País de las Maravillas en el que Alicia, una profesora perdida, le pregunta a un gato qué camino seguir. “Eso depende de adónde quieras ir”, debería haber maullado el felino, pero la pregunta no tiene sentido: ¿quién querría alejarse de un lugar tan mágico?

Os dejo el booktrailer:

10 libros que compraría en octubre si fuera rica

Aunque con el calor que hace no lo parezca, ya es octubre. Me gusta este mes que me hace pensar en la caída de las hojas, la lluvia y los primeros chocolates calientes de la temporada, pero sin aún ese frío que nos vuelve más perezosos por las mañanas. Como a cada inicio de mes, traigo una lista de libros por leer:

 

1. Momentos de inadvertida felicidad, de Francesco Piccolo

Momentos de inadvertida felicidadEstás en la cola del supermercado, o parado en medio de un atasco, o esperas a que tu novia salga del probador de una tienda de ropa, en fin, que estás algo distraído, cuando, de repente, la realidad que te rodea parece confluir hacia un único punto y hace que éste resplandezca. Y entonces te das cuenta de que acabas de encontrarte con uno de esos momentos de inadvertida felicidad. A medio camino entre Me acuerdo de Perec y las implacables leyes de Murphy, Francesco Piccolo pone al desnudo con despiadado sentido del humor los placeres más inconfesables, los tics, las debilidades con las que todos, tarde o temprano, hemos de bregar. Porque sólo reduciendo a añicos la realidad se logra atrapar por la cola –siquiera un instante– el sentido más profundo de la vida.

 

2. Necrópolis, de Boris Pahor

Necrópolis

Campo de concentración de Natzweiler-Struthof sobre los Vosgos. El hombre que acaba de llegar junto a un grupo de turistas no es un visitante cualquiera: es un ex deportado que regresa al lugar de su encierro. De pronto, frente al barracón y el alambre de espino transformados ahora en museo, afloran los recuerdos. Regresan el hambre y el frío, los golpes y los insultos, la profunda pena por cuantos no sobrevivieron. Las vicisitudes que hablan de un horror que no se puede explicar, pero que va unido a la solidaridad entre prisioneros, a una humanidad nunca del todo derrotada. Un libro autobiográfico intenso y escalofriante, un testimonio de la atrocidad de los campos de concentración nazis, pero también un emocionante documento sobre la capacidad de resistencia y la generosidad del individuo.

 

3. El devorador de hombres, de Horacio Quiroga

El devorador de hombresLas novelas cortas que Horacio Quiroga publicó con seudónimo entre 1908 y 1913 se han visto eclipsadas durante un siglo por su justo reconocimiento como maestro del relato. Al margen de la cuestión de género, estas seis narraciones atesoran todo el poder imaginativo y la destreza literaria de un escritor imprescindible. Son historias fieles a su universo argumental: la aventura, el mundo salvaje, las pulsiones humanas, las fronteras de lo natural o la venganza como reacción contra la injusticia. Luis Alberto de Cuenca afirma en el prólogo que este volumen se edita «a mayor gloria de quienes vemos en Quiroga una reencarnación hispánica del mismísimo Edgar Allan Poe».

 

4. El héroe discreto, de Mario Vargas Llosa

El héroe discretoEl héroe discreto narra la historia paralela de dos personajes: el ordenado y entrañable Felícito Yanaqué, un pequeño empresario de Piura, que es extorsionado; y de Ismael Carrera, un exitoso hombre de negocios, dueño de una aseguradora en Lima, quien urde una sorpresiva venganza contra sus dos hijos holgazanes que quisieron verlo muerto.

Ambos personajes son, a su modo, discretos rebeldes que intentan hacerse cargo de sus propios destinos, pues tanto Ismael como Felícito le echan un pulso al curso de los acontecimientos. Mientras Ismael desafía todas las convenciones de su clase, Felícito se aferra a unas pocas máximas para sentar cara al chantaje. No son justicieros, pero están por encima de las mezquindades de su entorno para vivir según sus ideales y deseos.

 

5. El club de lectura del final de tu vida, de Will Schwalbe

El club de lectura del final de tu vidaMary Anne Schwalbe está esperando el tratamiento para la quimioterapia cuando Will le pregunta qué está leyendo. Esta conversación no tarda en convertirse en tradición: al cabo de poco leen los mismos libros para tener algo de qué hablar en la sala de espera del hospital. Los que escogen van de lo clásico a lo popular, de lo fantástico a lo espiritual, y en sus conversaciones íntimas e inquisitivas percibimos su pasión por la lectura y su amor mutuo.

 

6. El pequeño guardia rojo, de Wenguang Huang El pequeño guardia rojo

Wenguang Huang creció en Xi’an, en la China central, en los años setenta, en plena Revolución Cultural. Cuando tenía nueve años, su abuela comenzó a obsesionarse con su vida más allá de la muerte y con los ritos funerarios que le debían garantizar descanso eterno. Aterrada ante la idea de que la incinerasen, práctica obligatoria en la China comunista, hace prometer a su familia que será enterrada en su aldea natal. Su padre invertirá los pocos ahorros de que disponen en construir un ataúd que Wenguang será el encargado de custodiar. A lo largo de los casi veinte años en los que la familia planea los detalles del entierro, el país sufre las profundas transformaciones sociales y políticas que terminarán por convertirlo en la gran potencia económica del siglo XXI. Huang, un traductor y periodista que emigró a Occidente al terminar sus estudios universitarios, recoge en este libro la historia de su familia durante los últimos treinta años del siglo XX.

7. El sueño de Alicia, de Eduard Punset

El sueño de AliciaAlicia –«verdad», en griego– es el personaje inseparable de Eduardo Punset en esta historia apasionante sobre la vida y la ciencia que reúne el legado científico y humanístico de personas sabias con la osadía de romper barreras y desvelar conocimientos que creíamos imposibles. Conocimientos que logran sumergirnos en la arqueología de las emociones e iluminar habitaciones secretas de nuestra mente.
Ésta es una obra llena de respuestas y de preguntas abiertas. Es también una apuesta de esperanza y de futuro, avalada por los últimos descubrimientos científicos, que Eduardo Punset nos hace llegar a través de un «sueño» donde a menudo ficción y realidad se dan la mano.

 

8.  La chica de Nueva Inglaterra, de Sherwood Anderson

La chica de Nueva InglaterraLos trece relatos que componen este libro, en su mayor parte inéditos en castellano y extraídos de la obra El triunfo del huevo (1921), nos muestran lo mejor de la narrativa de Sherwood Anderson: expresa sentimientos complejos con un estilo sencillo y se rebela contra el conformismo social. Sus historias están llenas de ternura por los personajes descritos, que parecen extraviados en la violencia de la industrialización americana.
Esta obra es similar en muchos aspectos a su libro más conocido, Winesburg, Ohio, sobre todo por su manera de dar voz a los que no la tienen, a esas almas desconcertadas que deambulan por sus páginas de manera fugaz pero conmovedora.
Nada escapa a su visión compasiva de la humanidad y siente especial interés por las clases más desfavorecidas: mujeres, negros y pieles rojas, quienes «aunque hoy hayan prácticamente desaparecido, aún siguen siendo dueños del continente americano… porque en aquellos tiempos ellos amaban la tierra».

 

9. Lo que encontré bajo el sofá, de Eloy Moreno

Lo que encontré bajo el sofá¿Qué ocurre al mover un sofá? ¿Y al mover una vida?
Quizás encuentres objetos -o personas- que ya habías olvidado, un calcetín que se quedó sin pareja o una pareja a la espera, esquirlas de otra vida… o uno de esos secretos que te obliga a pronunciar la frase que lo cambia todo: “tenemos que hablar”

¿Y si movemos una sociedad?
Entonces uno se da cuenta de que vive en un lugar con demasiados gusanos para tan poca manzana. Pero también un lugar donde, al observarnos, descubrimos que somos los primeros en hacer aquello que tanto criticamos.

 

10. La habitación oscura, de Isaac Rosa

La habitación oscuraUn grupo de jóvenes decide construir una «habitación oscura»: un lugar cerrado donde nunca entra la luz. Al principio la utilizan para experimentar nuevas formas de relacionarse, para practicar sexo anónimo sin consecuencias, por una mezcla de juego y transgresión. A medida que van enfrentándose a la madurez con sus decisiones, desengaños y reveses, la oscuridad se convierte para ellos en una forma de alivio.

Con el paso del tiempo, la incertidumbre social y la vulnerabilidad personal se instalan en sus vidas y la habitación oscura aparece entonces como un refugio. La realidad se va filtrando cada vez más al interior, mientras algunos piensan que no son tiempos de esconderse sino de contraatacar, aunque con sus decisiones pongan en riesgo al resto del grupo.

Sorteo de tres ejemplares de “Lo que encontré bajo el sofá”

Hace ya tiempo os hablé de Eloy Moreno, autor “novato” de la novela El bolígrafo de gel verde. Dije que aunque tenía que mejorar en algunos aspectos, realmente prometía. Me hice el propósito de estar atenta a futuras novedades del autor.

Pues bien, el mes que viene saldrá su nuevo libro Lo que encontré bajo el sofá. Eloy se ha puesto en contacto con algunos bloggers y nos ha pedido que difundamos que sortea tres ejemplares de la novela por facebook y que los ganadores del sorteo recibirán el premio una semana antes del lanzamiento de la novela.

Os dejo aquí la portada de la esperada obra:

Lo que encontré bajo el sofá

Para participar en el sorteo haced clic aquí. ¡Suerte!

Por mi parte estoy deseando tener ya la novela entre mis manos.

El bolígrafo de gel verde, de Eloy Moreno

A veces hay libros que, aunque no sean grandes obras, son capaces de hacer que te plantees ciertas cosas y de influirte gracias a las advertencias que contienen implícitas. El bolígrafo de gel verde es una de ellas. En un principio lo que más me llamó la atención fue el título tan curioso que tiene, que me llevó a mirar la contraportada. Tras ello sospeché que el libro tenía algo que decirme y lo compré, aunque he tardado casi dos meses a ponerme con él (una vez empezado lo leí en dos días y porque tenía que trabajar). Cuando lo lees enseguida te das cuenta por la forma de redactar de que Eloy Moreno es un escritor novel. Para confirmarlo tecleé su nombre en el buscador y me encontré ante una historia de tesón.

Y es que El bolígrafo de gel verde ha visto la luz gracias al enorme esfuerzo que le dedicó su autor, quien, tras terminar de redactar la novela, la autopublicó. Tras ello comenzó un largo peregrinaje por las librerías, intentando convencer a los libreros para que le permitieran exponerla y hacer de promotor de su propia obra, explicando a todo aquel que quisiera escucharlo el contenido del libro. Gracias a su insistencia, La Casa del Libro de Castellón puso su libro bien a la vista en sus estanterías y la editorial Espasa no tardó en llamar, interesada en publicar el libro.

¿Y de qué va este libro? De la rutina, de cómo ésta puede envolvernos hasta ahogarnos y de cómo la falta de tiempo convierte la vida en la ciudad en un infierno para aquel que no sepa tomarse las cosas de otra forma. El protagonista no tiene nombre, seguramente para que cada uno de nosotros podamos ser él (y, en parte, la mayoría lo somos). Tiene una vida que se supone que debería ser feliz: tiene una esposa hermosa, un niño sano y un trabajo estable. Pero le falta tiempo para poder disfrutar de todo ello, por lo que se siente atrapado allí donde va: en su casa, en su trabajo, en su coche, en casa de sus padres y de sus suegros; todo se convierte en una cárcel para él.

Vive angustiado y preocupado por la relación con su mujer, que se enfría y se desgasta, que se convierte en indiferencia y soledad. Y silencio, demasiado silencio. Por eso quiere huir, escapar y comenzar una nueva vida con ella, pero no se atreve y su cobardía es lo que más le duele. La comparación entre los esfuerzos de Eloy Moreno y los que su personaje no hace es inevitable; parece que Moreno ha aprendido algo de la historia del oficinista anónimo.

Es un libro que te ayuda a valorar o revalorar nuestro día a día para separar lo que es importante de lo que no y para aprender que es importante encontrar tiempo para demostrar afecto a la familia, los amigos y la pareja. Ayuda también a recordar que los sueños no se cumplen solos y que hay que saber aprovechar nuestro tiempo limitado.

Es una historia actual, fresca y urbana. Cercana y triste. El protagonista podría ser un vecino, un amigo, un familiar o nosotros mismos y, por ello, se le coge rápidamente cariño, porque es como nosotros.

El libro está bien, sabe mantener la necesidad de seguir leyendo, aun conociendo ciertos desenlaces que se van anunciando de forma repetida; pero le falta algo: el lenguaje es demasiado llano y los personajes son planos. Probablemente todo esto es producto de la inexperiencia de Eloy Moreno como escritor y sepa remediarlo en sus próximas obras (me ha parecido leer en algún lado que se ha puesto ya a preparar la siguiente). Aún así, creo que es un libro escrito con el corazón, altamente recomendable, que ayuda a analizar la propia existencia y a amar la vida.

En mi caso, tras terminar de leerlo, no he podido evitar hacer una excursión por la montaña (aunque ni de lejos tan larga como la del protagonista). Estaré pendiente de su próxima publicación.