Los últimos días, de Àlex y David Pastor

Los últimos díasA veces he oído decir que todas las historias que se pueden explicar ya están (por lo menos en cuanto a estructura) en la Odisea. En algunas historias esto es más evidente que en otras, pero en Los últimos días el paralelismo resulta obvio. La última película de los hermanos Pastor nos muestra un mundo apocalíptico en el que una enfermedad, conocida con el nombre de pánico, mantiene a la humanidad encerrada. La enfermedad es una especie de agorafobia contagiosa que se expande mundialmente.

La acción transcurre en España, concretamente en Barcelona, donde el protagonista, Marc (Quim Gutierrez), un joven agobiado por las facturas que odia su trabajo, desarrolla la enfermedad en la oficina. Se verá obligado a aliarse con el responsable de recursos humanos, Enrique (José Coronado), apodado “Terminator”, para conseguir encontrar a su mujer, Julia (Marta Etura). Con el GPS de Enrique, ambos se moverán, en un descenso a los infiernos, entre los túneles de metro y las alcantarillas hasta llegar a su destino. Los protagonistas se embarcan en una especie de western urbano, en el que dos hombres viajan juntos, con objetivos dispares que deben compartir para sobrevivir. Así pues, Enrique toma el rol del pistolero viejo y curtido, que cumple su papel de formación del joven aspirante, Marc, para retirarse cuando su presencia ya no es necesaria.

Cuando la película inicia, ya conocemos el estado de la humanidad, que se encuentra atrapada en edificios cerrados, llenos de suciedad, delincuencia y desesperación, en un estado de salvaje supervivencia. Los continuos flashbacks nos permiten conocer a los protagonistas y su pasado como si de un capítulo de Perdidos se tratara. Así es como conocemos a los protagonistas y sus relaciones antes de la catastrófica enfermedad. La película recuerda a El incidente (2008) de M. Night Shyamalan, tanto en el hecho que el causante del apocalipsis es una epidemia que se propaga por el aire, de la que sólo se pueden proteger huyendo de él (encerrándose), como en la lucha desesperada por la unión de un núcleo familiar.

Pero esta película es especial, en gran parte por lo acostumbrados que estamos a ver imágenes de este tipo en Nueva York, Boston o Los Ángeles, pero esta vez la tragedia la vemos en Barcelona. Y vemos las ruinas de la Diagonal, el Arc de Triomf, el Hospital del Mar y la Via Laietana, llenos de humo, fuego o, al cabo de los años, vegetación. Las imágenes son realmente sobrecogedoras y no se borran fácilmente de la retina de los que pasamos por estos sitios casi a diario.

En ningún momento nos explican el motivo ni la cura de la epidemia: lo importante son las emociones y la obstinación de los personajes para conseguir su objetivo. Con sólo 5 millones de euros de presupuesto, los hermanos Àlex y David Pastor han conseguido un buen resultado, aunque con más presupuesto habrían conseguido unos mejores efectos especiales que acabaran de redondear la película. La acción, el drama y la ciencia-ficción están intercalados de forma bastante acertada.

Teleshakespeare, de Jorge Carrión

Teleshakespeare, Jorge Carrión

Hace un par de semanas, observando las novedades en la librería me topé con uno de esos títulos que te llevan a coger el libro y girarlo para ver el resumen. Algo me dijo que Teleshakespeare, de Jorge Carrión, no sólo tenía una portada interesante, así que me lo llevé a casa.

Carrión abre el libro con un muy adecuado  “Episodio piloto” en el que nos pone al día de las diferencias entre las series de este siglo y del pasado. Para él, la brecha se materializa en 24, pues es la primera serie que ve del siglo XXI. 24, según sus propias palabras, sintoniza con la historia del imperio estadounidense en decadencia tras el atentado del 2001. Y es que las series nos hablan del mundo que las rodea y de los hombres que constituyen este mundo, tal y como Shakespeare retrata en sus obras al hombre y a la mujer de su tiempo.

Las series han alcanzado en el siglo XXI tales niveles de calidad y difusión que tanto si las hemos visto como si no, a todos nos suenan de algo títulos como Los Soprano, The Wire, A dos metros bajo tierra, Perdidos, Dexter, Héroes o Fringe. Lo cierto es que las series han conseguido que el cine vea seriamente amenazada su centralidad. Su gran capacidad de influencia cultural ha creado una nueva mitología global. El amplio abanico de temas y series tratados en este entretenido compendio de ensayos consiguen dotar al libro de un gran interés para cualquiera. Carrión nos habla, entre otras cosas, de la relación con la muerte y el duelo, de la dualidad, de la provocación, la justicia, el futuro, el terrorismo, el amor, la cultura pop, la tragedia clásica, la corrupción y la conspiración. Y es que estos son los temas que nos sugieren las series, haciéndonos preguntas sin soluciones claras.

Puedes encontrar este libro aquí.