Top Ten Novelas gráficas favoritas

1. Los surcos del azar, de Paco Roca

2. La broma asesina, de Alan Moore y Brian Bolland

3. Alter y Walter o la verdad invisible, de Pep Brocal

4. La Mondaine 1, de Zidrou y Jordi Lafebre

5. Ardalén, de Miguelanxo Prado

6. Kiosco, de Juan Berrio

7. ¿Quién le zurcía los calcetines al Rey de Prusia mientras estaba en la guerra?, de Zidrou y Roger Ibáñez

8. Miércoles, de Juan Berrio

9. El invierno del dibujante, de Paco Roca

10. Fashion Beast, de Alan Moore, Antony Johnston y Facundo Percio

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¿Quién le zurcía los calcetines al Rey de Prusia mientras estaba en la guerra?, de Zidrou y Roger Ibáñez

Quien-le-zurcia-los-calcetines-portadaNo sé si habréis oído a hablar de Zidrou. Yo me topé por primera vez con su obra en el Salón del Cómic de 2014, cuando una portada roja con una bicicleta rota y una esvástica llamó poderosamente mi atención. Se trataba de La Mondaine, una de las novelas gráficas con las que más recuerdo haber disfrutado hasta ahora. Desde entonces, Zidrou entró en mi radar de autores a seguir. Sin embargo, hasta ahora no he leído nada más.

Por fin me he animado con ¿Quién le zurcía los calcetines al Rey de Prusia mientras estaba en la guerra?, con guión de Zidrou y dibujo de Roger Ibáñez.

Nos encontramos con la historia de Catherine, una señora de 72 años que vive con su hijo Michel, de 43, quien sufre un retraso debido a un accidente de coche. En el libro se nos cuentan pequeños momentos de su día a día, que nos transmiten sensaciones y nos hacen entender lo duro y lo maravilloso que puede ser llevar una vida de sacrificio y amor como la que lleva Catherine.

Es una historia llena de ternura que nos recuerda las cosas verdaderamente importantes de la vida. Ver como una señora que debería dedicarse a descansar y disfrutar de lo conseguido a lo largo de su vida, ahora debe apartar todo eso para cuidar de un niño mayor realmente acongoja. El miedo por qué pasará con su hijo cuando ella ya no esté no se expresa directamente, pero se huele en el ambiente.

Con una historia así lo fácil sería intentar caer en el sentimentalismo y en la lágrima fácil, pero Zidrou huye de ello presentándonos una obra que no busca simplemente caer simpática porque sí. Lo hace mediante el uso del humor y la elipsis. El dibujo acompaña a la historia a la perfección, con rostros que reflejan una mayor profundidad, una paleta de colores acertadísima y un gusto por el detalle admirable.