Top Ten Libros que me gustaron más de lo que esperaba

 

1. 49 goles espectaculares, de Davide Martini

2. El corredor del laberinto, de James Dashner

3. El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares, de Ransom Riggs

4. Tienes hasta las 10, de Francisco Castro

5. Génesis, de Bernard Beckett

6. Bajo la misma estrella, de John Green

7. La vida puerca, de Héctor Sánchez Minguillán

8. El pacto de las vírgenes, de Vanessa Schneider

9. La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joël Dicker

10. El olmo del cáucaso, de Jiro Taniguchi

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Barrio lejano, Jiro Taniguchi

Descubrí a Jiro Taniguchi en mi 14 o 15 cumpleaños, cuando mis tíos me regalaron El olmo del cáucaso, dibujado por él y con guión de Ryuichiro Utsumi, una colección de relatos donde niños, adultos y ancianos se enfrentan a sí mismos. Aunque entonces estaba más acostumbrada a otro tipo de cómics, enseguida me di cuenta de que en éste había algo especial. Me encontré ante un seinen (cómic japonés dirigido a un público adulto) que comprendía seis relatos, que no por ser cotidianos carecían de interés. Más bien todo lo contrario: el carácter introspectivo de la obra nos acerca a las vidas de personas anónimas, normales y corrientes, que se confunden cada día entre los mares de personas que pueblan las calles. Son historias sin importancia pero cautivadoras y llenas de sensibilidad.

En esta ocasión os quiero hablar de Barrio lejano, publicado tanto en castellano como catalán por Ponent Mon, editorial que ha publicado la mayoría de sus obras en España. Aunque el cómic vale 18€, en la Continuarà… de Barcelona lo he encontrado por 10€. Jiro Taniguchi dibuja con un estilo realista, un trazo limpio y un acabado detallista, con gran poder expresivo. Sus historias, aunque a veces (como es el caso) contienen algunos toques fantásticos, son en el fondo historias costumbristas, centradas en el núcleo familiar y los problemas cotidianos. Gracias a todo esto, en Barrio lejano consigue hacernos sentir una gran empatía con el protagonista.

Las páginas de este cómic están llenas de nostalgia por un paraíso perdido. Hiroshi Nakara es un hombre de 48 años que un día se equivoca de tren y, en lugar de volver a casa, va al pueblo donde vivió de niño. Aprovecha el error para pasear por el pueblo y visitar la tumba de su madre. Es entonces cuando viaja al pasado de forma misteriosa (la mariposa que aparece en ese momento puede ser la causante, a la vez que nos recuerda la conocida teoría del efecto mariposa) y vuelve a su época de instituto, unos meses antes de que su padre abandonara la familia de forma inesperada. Hay en la obra un clima creciente de desasosiego ante la futura desaparición del padre que se alterna con la tranquilidad que le da la relación que mantiene con una compañera de clase. Hiroshi vuelve a vivir su adolescencia, esta vez con la experiencia de un hombre adulto, lo que causará algunos cambios. Taniguchi reflexiona sin sentimentalismos sobre la familia y las relaciones que dentro de ella se establecen, lo que sabemos y lo que desconocemos sobre las personas con las que compartimos techo, sobre los deseos y los sueños insatisfechos, sobre lo que al final ha quedado de ellos. Sobre la vida, al fin y al cabo.

Como un nuevo Ulises, Hiroshi hace un viaje interior para lograr vencer sus propios miedos y superarse a sí mismo para regresar como un hombre nuevo, más cultivado, al hogar. Nos encontramos ante una historia sensible que habla de cómo reconciliarse con las propias circunstancias, una búsqueda para encontrar la paz interior. Literatura en viñetas.