10 libros que compraría en mayo si fuera rica

Ya estamos en mayo y se acerca el día de la madre. El listado de hoy está compuesto de libros que me parecen todos ellos interesantes y divertidos y que tienen un toque femenino. Ideales para regalar a vuestras madres.

 

1. Ardalén, de Migelanxo Prado

Ardalén«Los recuerdos, que son muchos, van y vienen, sin que yo consiga colocarlos. Nunca estoy seguro de qué sucedió antes o después, me bailan los nombres, las caras… Es como si el libro de mi vida allá se hubiese deshecho y me quedara en las manos un puñado de hojas que no consigo ordenar de nuevo. A veces, incluso, es como si esos recuerdos no fuesen míos… Ni siquiera estoy seguro de diferenciar lo que he vivido y lo que he imaginado.»

Somos lo que recordamos. Pero la memoria no es un registro objetivo e inalterable. Sabela intenta reconstruir una historia, una parte de su historia, a través de los recuerdos de Fidel . Pero hay más hilos que se van entretejiendo en ese proceso de recuperación, otras personas, otras memorias. Porque también somos lo que los demás recuerdan.

Y en esas memorias, propias y ajenas, hay amor y cariño, y hay rencores y odios.

Por eso recordar no es inocuo. Pero quien no recuerda, no vive.

Después de tres años dedicado a Ardalén , Miguelanxo Prado nos ofrece su obra más extensa y ambiciosa hasta la fecha. Un relato fascinante sobre los recuerdos y la memoria, con personajes inolvidables y la maestría de uno de los mejores autores de cómic de nuestro país.

 

2. Logicómix, de Apostolos Doxiadis y Christos H. Papadimi

LogicomixUna novela gráfica sorprendente que convierte algo tan árido como la matemática y el terremoto conceptual que sacudió sus cimientos hacia finales del XIX y durante las primeras décadas del XX en una aventura apasionante, narrada por uno de sus protagonistas: Bertrand Russell.Cubriendo un lapso de sesenta años, la novela gráfica Logicomix se inspiró en la historia épica de la búsqueda de los Fundamentos de las Matemáticas.El libro cuenta su historia en una forma atractiva, a la vez compleja y accesible. Es la razón filosófica de la lucha en el trasfondo de la agitación emocional y personal, así como los acontecimientos históricos trascendentales y las batallas ideológicas que les dieron origen.El narrador es el más elocuente y enérgico de los protagonistas de la historia, el gran lógico, filósofo y pacifista Bertrand Russell. Es a través de sus ojos que las apremiantes necesidades de grandes pensadores como Frege, Hilbert, Poincaré, Wittgenstein y Gödel salen a flote, a través de su propia participación apasionada en dicha búsqueda.

 

3. Mis whatsapp con Mamá, de Alban Orsini

Mis whatsapp con MamáLa primera novela narrada a través de whatsapp. La hilarante historia de una madre y su hijo a través de los mensajes que intercambian con el móvil. Una novela moderna, emotiva, pero, sobre todo, muy divertida, que habla de los lazos entre padres e hijos y las brechas generacionales.

«CijkiopplypM’po» es el primer whatsapp que una madre envía a su hijo con su nuevo smartphone. Recién iniciada en las nuevas tecnologías y entusiasmada por la facilidad de irrumpir en la vida cotidiana de su retoño, aprende a manejar el nuevo teléfono a costa de la paciencia del chico.

Moderno, fresco y divertido, este relato demuestra que hoy las historias también se escriben por whatsapp.

 

4. El jilguero, de Donna Tartt

El jilgueroAl acercarnos a El jilguero, vamos enfocando una habitación de hotel en Amsterdam. Theo Decker lleva más de una semana encerrado entre esas cuatro paredes, fumando sin parar, bebiendo vodka y masticando miedo. Es un hombre joven, pero su historia es larga y ni él sabe bien por qué ha llegado hasta aquí.

¿Cómo empezó todo? Con una explosión en el Metropolitan Museum hace unos diez años y la imagen de un jilguero de plumas doradas, un cuadro espléndido del siglo XVIII que desapareció entre el polvo y los cascotes. Quien se lo llevó es el mismo Theo, un chiquillo entonces, que de pronto se quedó huérfano de madre y se dedicó a desgastar su vida: las drogas lo arañaron, la indiferencia del padre lo cegó y su amistad con el joven Boris lo llevó a la delincuencia sin más trámites. Todo parecía a punto de acabar, y de la peor de las maneras, en el desierto de Nevada, pero no. Al cabo de un tiempo, otra vez las calles de Manhattan, una pequeña tienda de anticuario y un bulto sospechoso que ahora va pasando de mano en mano hasta llegar a Holanda.

¿Cómo acabará todo? Esto está en manos del talento de Donna Tartt, que a puesto al día las reglas de los grandes maestros del XIX, siguiendo a Dickens pero también a los personajes de Breaking Bad, para escribir El jilguero, probablemente el primer clásico del siglo XXI.

 

5. La mujer que no quería amar, de Stephen Grosz

La mujer que no quería amarLa filósofa Simone Weil cuenta cómo dos prisioneros en celdas contiguas aprenden, durante un período muy largo de tiempo, a comunicarse dando golpecitos en la pared. «El muro es la cosa que los separa, pero también es su medio de comunicación -escribe-. Cada separación es un vínculo.»

Este libro trata de esa pared. Trata de nuestro deseo de hablar, de comprender y de ser comprendidos. Es también sobre escucharnos mutuamente, no solo las palabras, sino también los espacios que hay entre estas. Aquí no escribo sobre un proceso mágico, sino de algo que forma parte de nuestra vida cotidiana: golpeamos la pared, y escuchamos.

 

6. La vida era eso, de Carmen Amoraga

La vida era esoLa muerte fulminante de su marido deja a Giuliana devastada y sola con dos hijas pequeñas. Superar un día tras otro está poniendo a prueba su resistencia y su imaginación, mientras pasa de la incredulidad al enfado, y de ahí a la idealización de su relación con William.

Descubre entonces, además de irrepetibles momentos que su memoria convoca una y otra vez, el legado más hermoso de William: una intensa red de relaciones que le traerán una nueva forma de estar en el mundo y le enseñarán, gracias al apoyo de los demás, que aprender a perder es aprender a vivir.

A través de conversaciones, recuerdos, comentarios espontáneos de las redes sociales, escenas cotidianas, con vitalidad y sin dramatismo, y un cicatrizante sentido del humor, Carmen Amoraga construye una novela íntima y universal sobre el amor y la pérdida, el valor de lo vivido y lo por vivir.

 

7. Fábula de El Greco. El misterio de Luis Candilla, de Pablo Barrena

Fábula de El Greco. El misterio de Luis CandillaLuis Candilla, un joven que vive en las calles de Toledo, es recogido por El Greco para encargarle un delicado asunto: que informe a la Corte de que el cuadro Fábula, ya está terminado. Las calles y palacios de Madrid y Toledo, serán testigos de las aventuras que correrá este pillo en su afán por llevar el encargo a la Corte. En su camino veremos brujería y nigromantes, traición y villanos, pero también encontraremos amor, compañerismo, historia y sobre todo, mucho arte.

 

8. Deseo de chocolate, de Care Santos

Deseo de chocolateTres mujeres, tres siglos y la misma chocolatera de exquisita porcelana blanca: Sara:propietaria de un apellido que en Barcelona es sinónimo de chocolate, se enorgullece de dar continuidad a la tradición heredada de sus padres. Aurora: hija de una sirvienta de una familia burguesa del siglo xix, para quien el chocolate es un producto prohibido.

Mariana: esposa del fabricante de chocolate más famoso del siglo xviii, abastecedor de la corte francesa e inventor de una máquina prodigiosa.

A través de la pasión por el chocolate, Care Santos traza un apasionante viaje en el tiempo en el que recorreremos más de tres siglos de historia, desde su llegada a Europa hasta la sofisticación de nuestros días. Vibrante y adictiva, esta maravillosa novela es un exquisito placer para los sentidos.

 

9. Cazador de ratas, de Alexander Grin

Cazador de ratasEn la mejor tradición de Hoffmann y Poe, Cazador de ratas es un relato alucinante del San Petesburgo de 1920, de una ciudad hambrienta, agotada por la guerra civil, donde lo cotidiano no se puede distinguir de lo siniestro.

Una anciana que vende un gorrito amarillento para comer ese día, unmujik que pesca clandestinamente en el Moika o un tendero que la revolución ha convertido en responsable de los alojamientos de la ciudad, trazan un clima de miseria en el que el protagonista, después de salir del hospital, encuentra refugio en el edificio desierto del antiguo Banco Central. A partir de entonces la narración, aunque mantiene su estilo realista y preciso, parece tener otro sentido: ¿lo que ve es real o solo se debe a que está enfermo y hambriento?

En Cazador de ratas realidad y delirio se confunden y se siente la fascinación del torbellino de pasiones, el ansia de riqueza, la maldad y el crimen liberados por la tormenta revolucionaria, que nos amenazan como las ratas de los cuentos y las pesadillas.

 

10. Hasta que volvamos a vernos, de Jamie Ford

Hasta que volvamos a vernos1934. Tras la epidemia de gripe, que ha dejado cientos de miles de víctimas, Seattle está ahora inmersa en la Gran Depresión. La gente pierde su trabajo, las calles se llenan de mendigos y los niños, sin nadie que les cuide, atestan los orfanatos. William, de once años y origen chino, es uno de ellos. Recuerda cómo hace cinco años se llevaron el cuerpo inerte de su madre del pequeño piso en que vivían, y no sabe si ella está viva o muerta. Nunca le ha visitado ni se ha puesto en contacto con él. Pero un día que las monjas les llevan al cine, William cree reconocerla convertida en Willow Frost, una gran estrella de la pantalla. Decidido a encontrarla y a averiguar si realmente es su madre, William escapa con Charlotte, su amiga ciega, dispuesto a afrontar la verdad. Lo que descubrirá es que su madre es una mujer sólida y valiente, con un pasado lleno de injusticias, marcada por algo que ocurrió doce años atrás.

Con unos personajes llenos de fuerza, Hasta que volvamos a vernos es una novela conmovedora, una gran historia de amor, pérdida y reencuentro que el lector no olvidará en mucho tiempo.

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Miércoles, de Juan Berrio

MiércolesEl miércoles es un día que pasa desapercibido dentro de la semana. Ya hemos superado la depresión del lunes y hemos cogido el ritmo en el trabajo, pero el fin de semana aún se nos antoja demasiado lejano. El miércoles está en medio de la semana laboral, es un día neutro. Probablemente sea por eso que Juan Berrio ha decidido ambientar en este día la historia que nos narra en su novela gráfica: Miércoles (SinsEntido). Miércoles podría ser en realidad el sinónimo de un día cualquiera, la metáfora de una cotidianidad en la que, de repente, salta una pequeña chispa que no cambia la vida ni la rutina de nadie pero la hace un poco distinta.

Juan Berrio nos presenta en este cómic una historia coral que retrata la cotidianidad de un vecindario cualquiera. Los temas principales son las relaciones humanas y la vida en la ciudad, presentados de forma amable. Es una historia de la magia de las cosas pequeñas de la vida, de cómo las vidas se mezclan y cruzan.

Los personajes son muy creíbles. No hay un protagonista, pues cada uno es el protagonista de su propia vida. El centro de la narración va cambiando de un personaje a otro: todos protagonizan y construyen el miércoles a medida que van viviéndolo. El mensaje es claro: todos somos únicos y especiales. La vida merece ser vivida.

Nos encontramos ante un cómic de líneas sencillas, minimalistas, pero bello, con una gama de colores bastante simple, basada en tonos tierra. Con esta paleta consigue efectos llamativos e imprime en la novela un aire a veces melancólico y otras optimista. La historia nos es contada también de forma minimalista, a través de pequeñas pinceladas que nos describen las situaciones y los personajes. Miércoles es el merecidísimo ganador del premio Fnac-Sins Entido de Novela Gráfica. Ésta es una obra de madurez, en la que un autor ya consolidado como es Juan Berrio vuelca todo lo aprendido en su carrera.

Esta novela reproduce un pequeño barrio en el que a todos nos gustaría vivir: lleno de gente amable y entrañable. Y lo mejor es que lo hace creíble.

 

10 libros que compraría en abril si fuera rica

Hoy voy a inaugurar una nueva sección en el blog en la que cada mes haré una lista de diez libros que me gustaría leer. He decidido llamarla “10 libros que compraría si fuera rica” e intentaré hacerla la primera semana de cada mes. Habrá meses en los que haya un poco de todo y habrá otros meses más temáticos, según vea la ocasión. Este mes, aprovechando que este fin de semana es el 31 Salón del Cómic de Barcelona (al que por desgracia no voy a poder ir) lo dedicaré exclusivamente al mundo del cómic.

1. Los chicos que coleccionaban tebeos, de Julián M. Clemente y Helio Mira

Los chicos que coleccionaban tebeos“Antes de Internet, antes de los efectos digitales, antes de los blu-rays y los smartphones, existió otro mundo. Un mundo en que los tebeos se vendían en quioscos, en que nunca sabías qué historia encontrarías en su interior y en que cuatro chicos locos por los cómics emprendieron el camino que les llevaría a convertirse en adultos. Julián M. Clemente se une al guionista y director de cine Helio Mira en una novela íntima, nostálgica y reveladora sobre la generación que creció leyendo, coleccionando, compartiendo y viviendo los cómics de superhéroes en la España de finales de los años ochenta, cuando no parecía haber nada más importante en el mundo.”

Aunque yo nací en los 80 más tardíos y no he vivido esta época, me considero continuadora de la tradición, pues crecí coleccionando primero Mortadelos, luego manga y ahora de todo un poco. La lectura ha sido una de mis pasiones desde muy pequeña y los cómics para mí han sido siempre una forma mucho más relajada de lectura. Me interesa esta novela, llena de nostalgia, porque es de esas que siento que va dirigida a mí. Por lo menos un poquito.

2. El invierno del dibujante, de Paco Roca

“La vida en Bruguera con la dictadura de Franco como telón de fondo y la salida de sus dibujantes estrella para fundar Tío Vivo, una nueva revista que les permitiera conseguir mayores recursos, mantener el control creativo de sus personajes, etc. –lograr una mayor libertad, en definitiva–, como metáfora del régimen franquista, es el marco y la esencia de El invierno del dibujante, obra de Paco Roca, Premio Nacional del Cómic 2008 con Arrugas.

Y es que en la España de 1957 ser historietista era un oficio. No eran artistas, eran obreros de la viñeta. Cobraban a tanto por página (o por viñeta), trabajaban a destajo, siguiendo unos patrones establecidos e inamovibles. Renunciaban a sus originales y a sus derechos de autor a cambio del dinero cobrado. Pero en ese 1957 ocurrió algo que quebró la monotonía y sembró la esperanza. Cinco extraordinarios historietistas, famosos por sus personajes, osaron rebelarse.”

Paco Roca es genial. Me encanta por su estilo de dibujo, pero también por la sensibilidad con la que cuenta sus historias. Esta en concreto, igual que el anterior, me llama la atención porque forma parte de un pasado que, aunque no he vivido ni de lejos, me toca de cerca. He leído cómics de los personajes que protagonizan estas páginas desde bien pequeña, sea encontrando cómics viejos en casa de mis abuelos o en las tardes en la que se suponía que hacía deberes en la biblioteca.

3. Miércoles, de Juan Berrio

Miércoles“Un miércoles cualquiera la aventura diaria nos espera a la vuelta de la esquina. Una comunidad de vecinos, un barrio, una ciudad. Vidas que se cruzan y se descruzan, hilos invisibles de una telaraña que Juan Berrio, con su trazo límpido característico, nos hace ver en todos sus detalles. Miércoles es una historia donde parece que no sucede nada y sin embargo ocurren muchas cosas: cosas pequeñas y cosas grandes. Porque nuestras pequeñas rutinas pueden ser tan apasionantes como una novela policíaca. Y porque lo cotidiano no es otra cosa que lo maravilloso.”

Cada vez me gustan más las historias que nos hablan de lo cotidiano. Te ayudan a ver que una vida normal no tiene porque ser aburrida y que los detalles pequeños pueden hacerlo todo más interesante. Miércoles promete ser un libro reflexivo e interesante, de esos que te hacen valorar mejor las cosas.

4. Guía del mal padre, de Guy Delise

Guía del mal padre

“Tras varios años de viajes por el mundo, que le han inspirado obras como Shenzhen, Pyongyang, Crónicas birmanas y Crónicas de Jerusalén, Guy Delise cambia de registro en esta Guía del mal padre, en la que “todo es casi 100% verdad”. Delisle se muestra a sí mismo como un padre que cuenta a sus hijos historias terroríficas o les da consejos no exentos de surrealismo… El autor quebequés se desata con un humor que ya se anticipaba en sus obras anteriores.”

Éste es otro cómic sobre lo cotidiano pero con sentido del humor. Parcialmente autobiográfico, nos cuenta la historia de un padre que comete continuamente errores bienintencionados, de esos que hacen que uno mismo se dé cabezazos contra la pared.

5. Nina, diario de una adolescente, de Agustina Guerrero

Nina, diario de una adolescente“Nina es ingenua; Nina es inconformista; Nina es un torbellino… Y a sus 16 años, tiene un montón de dudas revoloteando por su cabeza… ¿Es normal sentirse un bicho raro? ¿Cómo puede saber si besa bien? ¿Por qué los adultos hablan otro idioma? ¿En qué quiere convertirse cuando sea mayor? y, en definitiva… ¿encontrará su lugar en el mundo?”

Hace tiempo que sigo el blog de Agustina Guerrero, en el que publica viñetas protagonizadas por ella misma, sobre su vida cotidiana, sus relaciones de pareja y sus pequeños defectos y manías contados con humor. Tengo ganas de ver su propio estilo trasladado a un personaje diferente.

6. Gabo, memorias de una vida mágica, de varios autoresGabo, memorias de una vida mágica

Gabo. Memorias de una vida mágica es la biografía en clave de novela gráfica de una de las figuras más importantes no solo de la literatura latinoamericana, sino universal. Con guion de Óscar Pantoja, e ilustraciones de Miguel Bustos, Felipe Camargo, Tatiana Córdoba y Julián Naranjo, conseguiremos acercarnos un poco más a la vida del joven de Aracataca que se erigió como uno de los literatos más importantes del siglo XX.

Su estética cálida y colorista nos irá llevando por los distintos periodos de la vida del autor de Cien años de soledad, su boda con Mercedes, el gran amor de su vida, la entrega del Nobel en Estocolmo o su paso por París.”

Si te piden una lista de los mejores escritores de literatura hispánica del siglo XX y no incluyes a Gabriel García Márquez es que te lo tienes que hacer mirar. Si te gusta la literatura y el cómic y te gusta saber qué hay detrás de lo escrito, leer una biografía es algo esencial. Pero puedes disfrutar aún más de la biografía si ésta toma forma de novela gráfica, ¿no? Pues eso, imprescindible.

7. El silencio de nuestros amigos, de Mark Long, Jim Demonakos y Nate Powell

El silencio de nuestros amigos“En Texas, en los años 60, una familia blanca de un barrio manifiestamente racista y una familia negra del distrito más pobre superan las barreras raciales de Houston, se sobreponen a la humillación, la degradación y la violencia para lograr la libertad de cinco estudiantes universitarios negros acusados de manera injusta del asesinato de un policía.”

Una historia que nos recuerda cómo ha cambiado el mundo en 50 y lo mucho que aún debe cambiar. Una historia sobre racismo, prejuicios e injusticia basada en hechos reales para que no olvidemos. Y ahora más que nunca, porque con la crisis corremos el peligro de olvidar el mal que puede traer consigo la xenofobia.

8. Cenizas, de Álvaro Ortiz

Cenizas“Tres amigos que no se ven desde hace años, discutiendo dentro de un coche, con un montón de kilómetros por delante hasta una misteriosa cruz marcada en un mapa: ésa es la premisa de Cenizas, la obra más ambiciosa de Álvaro Ortiz.”

Un thriller de esos que amenazan con dejarte pegado al sillón atento hasta que lo terminas. De vez en cuando va bien leer uno de esas obras que te intrigan y te enganchan de principio a fin.

9.  Metamaus, de Art Spiegelman

Metamaus“Metamaus es el libro que cuenta minuciosamente la intrahistoria de Maus, una obra gráfica fascinante sobre el holocausto y la memoria reconocida mundialmente.”

Hace mucho que quiero leerlo. Leí Maus hace cinco o seis años y realmente me impresionó. Es uno de los mejores cómics que he leído nunca. Es imprescindible leerlo, y leer luego a Primo Levi para entender cuánto daño hizo el Holocausto, no sólo a los que murieron, sino también a los supervivientes que llevan el peso de la memoria y de la culpabilidad encima. Metamaus es una deconstrucción del cómic que nos ayuda a entender más sobre uno de los cómics más importantes del siglo XX.

10. Supercómic, de Santiago García (coor.)Supercómic

“Precaución: este libro no es una historia del cómic. Tampoco es una guía de lectura ni una lista de la compra para principiantes. Dios nos libre. Este libro es un conjunto de ensayos lúcidos, heterogéneos y desacomplejados sobre el cómic actual: sobre sus mutaciones fundamentales en todo el mundo a lo largo de los últimos años. Porque el cómic ha cambiado mucho últimamente, y con él sus lectores. Hasta hace unos años, el lector adulto de cómics era casi siempre alguien que vivía en el recuerdo melancólico de sus lecturas infantiles y adolescentes. Ahora, sin embargo, los nuevos lectores adultos compran cómics porque su lectura les resulta tan estimulante y enriquecedora como una novela de Roberto Bolaño, un capítulo de The Wire o la última película de los hermanos Coen. A ellos se dirige este libro.”

Este último no es un cómic, pero es un libro que parece muy interesante sobre el mundo del cómic y los cambios que éste ha sufrido en los últimos años. Es un libro para aquellos que sabemos que el cómic y la novela gráfica no son exclusivamente historietas para niños, sino que hay verdaderas obras de arte y verdaderos artistas en el mundo del cómic, por suerte cada vez mejor valorado.

Tonoharu, de Lars Martinson

Daniel Wells es un joven estadounidense que consigue trabajo como profesor adjunto de inglés justo al terminar la carrera. El trabajo requiere el traslado a Tonoharu, una pequeña localidad japonesa. Esta es la historia de carácter autobiográfico que nos cuenta Lars Martinson en Tonoharu (Editorial Sins Entido), una novela gráfica de dibujo sencillo pero expresivo.

El protagonista se siente abrumado por el aburrimiento y la soledad ya anunciados desde un principio por su predecesor. En la novela observamos las grandes dificultades de adaptación de Wells, quien lleva una vida demasiado solitaria. Los profesores y el personal de la escuela se muestran muy distantes con él y los alumnos lo ven como algo exótico, curioso y divertido. Además, su contrato le obliga a estar todo el día en la universidad aunque no tenga nada que hacer. Al principio intenta fingir que trabaja, pero luego ya ni siquiera se molesta en ello e incluso llega a dormir en un banco sin ningún tipo de disimulo. A lo largo de la novela nos identificamos con él, sus problemas y su frustración. La barrera cultural e idiomática es asfixiante. Sólo algunos personajes como Constance, el señor Sato, la señorita Mori y Steven harán su estancia en Japón más llevadera.

La monotonía se ve reforzada con la repetitiva composición de viñetas 4×4 que se repite a lo página tras página, composición sencilla pero muy acertada para la experiencia vital que nos quiere contar. La historia, aún siendo autobiográfica no usa nombres ni topónimos reales, por lo que no sabemos si realmente todo lo que cuenta sucedió como lo cuenta. La realidad y la ficción se mezclan sin perder el carácter muy realista y costumbrista de la obra. Imprescindible para todo aquel que vaya a vivir una temporada en Asia Oriental.