Frankenweenie, de Tim Burton

Éste está siendo un año especialmente activo para Tim Burton. Tras dirigir Sombras tenebrosas y producir Abraham Lincoln: cazador de vampiros, el cineasta nos trae Frankenweenie, una obra de animación basada en el corto homónimo de 25 minutos que hizo en 1984.
El corto original se grabó en blanco y negro y en acción real mientras trabajaba en Disney. El resultado fue considerado demasiado siniestro para el público infantil y la obra quedó arrinconada y Burton despedido. Tres décadas más tarde parece que Disney se lo ha pensado mejor y ha permitido al cineasta grabar un largometraje basado en aquel corto, esta vez en animación stop-motion.
La historia comienza igual que el corto: Víctor Frankenstein es un niño solitario y soñador que ama el mundo del cine y de la ciencia (Víctor no es otro que Burton de pequeño). Su mejor amigo es Sparky, quién hace de actor principal de sus películas grabadas en súper 8. El drama se desencadena cuando el perro es atropellado mientras persigue una pelota y Víctor,que no quiere tener que despedirse de su amigo, trata de resucitarlo mediante una tormenta eléctrica.

La película es un homenaje nostálgico al terror fantástico clásico de los años 30 y 40. En ella vemos múltiples referencias, la más obvia de ellas a la obra de Mary Shelley. Pero también encontramos referencias a Vincent Price, Boris Karloff, la momia, Godzilla, Van Helsing, etc. Todas las referencias que aparecen a lo largo del film tienen como eje vertebrador el amor de un niño hacia su perro y la dificultad para aceptar la pérdida. Este amor incondicional puede entenderse como una metáfora del amor de Tim Burton por un cine que veía de pequeño y que ya no existe.

Probablemente es por esta nostalgia por la que los monstruos que aparecen en el film son más entrañables que terroríficos. Es una película hecha desde la perspectiva de un niño crecido que intenta reencontrarse con la ilusión con la que vemos a Víctor mostrar su pequeña proyección amateur. En esta película, Burton ha intentado regresar a sus orígenes, recreando el argumento de su segundo corto mediante las técnicas y el estilo del primero, Vincent. Las figuras y los decorados están hecho con sumo cuidado, procurando darle al conjunto un aire retro que refuerza la nostalgia de la obra.

Por otro lado, el film también recuerda a las kid movies (películas protagonizadas por niños) de los 80 tan típicas del cine de Spielberg y de tantos otros y que habían sido homenajeadas no hace mucho en Super 8.

Frankenweenie es una película que trata sobre la nostalgia y el valor de la amistad; pero también nos habla de temas como la maldición de la codicia y la necesidad de amar nuestros proyectos para que salgan bien, del miedo al pensamiento distinto, de los peligros de la masa y del absurdo pensamiento maniequista. Una película sensible que deja un buen sabor de boca.

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Super 8, de J. J. Abrams y Steven Spielberg

Super 8

En una lista de los nombres clave para entender el blockbuster hollywoodiense, sin duda, Steven Spielberg ocuparía un lugar de honor. Él, que con Tiburón demostró que lo comercial no tiene por qué estar reñido con la calidad, nos ha hecho soñar con grandes films como GremlinsLos Goonies o Regreso al futuro. Ahora, dos décadas más tarde, nos ha traído, junto con el guionista y director J. J. Abrams, un nuevo film cargado de nostalgia por aquella época en que el cine comercial combinaba originalidad y éxito.
En Super 8, esta añoranza se manifiesta en la recuperación de temas como el de los padres e hijos con relaciones complicadas, las familias desestructuradas, las comunidades idílicas amenazadas por un gran desastre y el grupo de niños aventurero. Y un extraterrestre que quiere volver a casa.

¿Os suena?

Parece que para su última película, Spielberg ha optado por desempolvar el viejo guión de E.T. para que J. J. Abrams lo maquille a su estilo. El resultado de mezclar estas dos potentes figuras de la ficción americana es un film protagonizado por un grupo de niños ochenteros y un monstruo espantoso que, como el humo de Perdidos, secuestra a los personajes sin que la cámara lo alcance y que intenta crear un campo magnético, como (¡oh sorpresa!) el de la isla de Perdidos, capaz de atraer objetos de gran tamaño y distancia.

El argumento se desarrolla alrededor de un grupo de niños que rueda una película amateur de zombis, cuando descubre un cargamento secreto protegido por el ejército. En ese momento empieza un seguido de desapariciones humanas y materiales en la ciudad y Joe Lamb (Joel Courtney) y sus amigos emprenden una aventura para descubrir la verdad que se esconde tras éstas. El monstruo amenaza con destruir a la ciudad y a sus habitantes.

A pesar de la fiereza que muestra, el E.T. antropófago tiene su corazoncito, que a ojos del espectador se traduce en unos enternecedores ojitos brillantes que poco tienen que envidiar a los de WALL.E o a los del gatito de Shreck. El desenlace parece una mala versión de E.T. La secuencia heroica final protagonizada por Joe resulta poco creíble, especialmente si no tiene ningún vinculo anterior que lo una al monstruo.

La nostalgia lleva a Spielberg a reconstruir ambientes,  lugares, situaciones y personajes propios de su cine de los 80. Pero es difícil copiar una fórmula que era fruto de un momento y que iba dirigida a otro tipo de espectador, más inocente e impresionable que el de hoy en día.

A su favor hay que decir que los niños actúan de forma natural, sin hacerse repelentes. No obstante, el resultado final es una película entretenida, pero previsible y poco emocionante.